Como torrentes de agua arrasando una isla habitada, como un tsunami destruyendo vidas, un ser humano que pierde la movilidad de sus piernas, así me sentí hoy. Una daga que se incrusto en el corazón, una corona de espinas en la cabeza, mil chuzos de hielo clavándose en el pecho, así me sentí hoy. Mas muerto que despierto voy directo a casa, un lugar donde la felicidad pierde sentido, una casa en donde la luz de la esperanza se ha extinguido, pero hoy eso no duele, duele más las palabras que has emitido. Cuando se empieza una relación los puntos se dejan claros, uno decide si seguir o no. El sexo se vuelve caótico, se vuelve necesidad, pero que hay de aquellas viejas palabras en las que el concepto “terminar” no existía. Ahora las cosas han cambiado; eso se ha vuelto tan importante que en la medida en que no se da, toda va acabando ¿pero eso es importante? Tal parece que se piensa que cuando alguien no puede hacer algo es por gusto o porque quiere, pero realmente es todo lo...
Escribo por placer. Docente. Fotógrafo empírico y aprendiz de la vida. La vida es un paseo inesperado.