El hogar – 23:45pm Un día tan común en mi existencia suelen pasar diversidad de cosas. Pagan tan solo doce pesos por hora en los cubículos de arriba y cuarenta y ocho por las cabinas privadas y aun así no reconocen el favor que les hago al resguardar sus historias de pasión. Tal vez esa es mi función y aunque suena a costumbre, se aprende a vivir con ello. Todos los días extiendo mis brazos para recibir un alma, un hambriento de amor, sediento de placer, un cuerpo buscando el calor de otro para apaciguar la lujuria. Algunos se protegen, otros no, y aunque sea una morada para el placer, sigo siendo el sitio preferido en donde el que entre ya sabe a lo que viene. Del otro lado, en donde no hay cubículos y está el espacio, entre la tenue luz de la parte alta se reúnen las miradas, y una...
Escribo por placer. Docente. Fotógrafo empírico y aprendiz de la vida. La vida es un paseo inesperado.