Hace un par de años no entendía lo que ella decía, pero mi corazón tenía sensaciones ilógicas, sensaciones que me decían que aquella no era una desconocida, tampoco cruel ni asesina…. Quizás en ese momento mi vida cambio, no para bien, ni para mal, sencilla y maravillosamente mi ser se extendió para entender que el color de la persona perfecta no existe. Diana: Nas, Naaas!! El rostro de Diana se encontraba frente al mío, sus manos agitándose junto a mi cuerpo tratando de que yo regrese de mi laguna de recuerdos. En sus ojos se extendía un enorme océano de amor. Era inevitable regresar al presente con Diana junto a mí, y claro, con el príncipe Bastian apunto de pedir al Rey la mano de mi princesa. Diana: Es hora de que mi padre sentencie mi vida, pero no creas que seguiré los pasos de mi madre, yo te amo a ti. Tú eres mi barco de sueños, la energía tangible y el amor de mí ser. No entenderán, este reino ni el tuyo, mucho menos los reinos que se encuentran m...
Escribo por placer. Docente. Fotógrafo empírico y aprendiz de la vida. La vida es un paseo inesperado.