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Mostrando entradas de 2016

El burócrata

Su estatus de burócrata le impedía asistir y hacer lo que socialmente estaba mal por los años noventa. Los actos homosexuales eran reprimidos y esto les hacía ir a satisfacer sus necesidades por otros rumbos lejos de la gran urbe social y moralista. Enrique era un burocrata homosexual casado con Irma por compromiso, juntos tenían dos hijos universitario. Era casi ya media noche en verano, al salir de la oficina de gobierno se dirigió al bar que frecuentaba, un lugar privado y alejado de la ciudad. En el bar, las luces tenues confabulaban con la necesidad de Enrique. Siluetas de personas se dibujaban por todo el sitio. Hombres masculinos, musculosos, afeminados, travestís, discretos, elegantes, de todo lo que siempre se podía observar. Cuando el burócrata llegaba se le colocaba en el mejor lugar, el mas cómodo en  donde pudiese observar con libertad.Se encontraba sentado en el sofá rojo con una copa de vino en la mano. Observó alrededor y solo pudo ahogar su mirada en aquel...

El chico buscado

De repente tocaron la puerta. El aire frío lograba penetrar a la cabaña por las rendijas de las ventanas. La temperatura oscilaba a -15°C y la calefacción apenas hacía su trabajo. Bernarda se levantó de la silla con tal nerviosismo que accidentalmente tiró la tasa de porcelana y el polvo dorado se espacio por el suelo, continuo su camino con dirección a la ventana junto a la puerta, jaló parte de la cortina azul aterciopelada y espió.  En el exterior la nieve cubría todo el prado  solitario, los pocos pinos que rodeaban la cabaña estaban cubiertos por copos de nieve, no había señal de personas; Bernarda sabía que se avecinaba lo que tanto había temido desde hacía 12 años. Giró la cabeza con dirección a Fabricio y con sus ojos iluminados con lagrimas pudo gritar... ¡Corre! Fabricio poco sabía, su tía siempre estuvo a cargo de el. En una noche igual de fría, Bernarda le había contado que tenía que huir siempre. Hacía dos meses que habían llegado a la cabaña, huyendo de ...

Medio día en primavera

Bajo un enorme árbol frondoso, con ese intenso verde de sus hojas, en una banca de metal color café se encontraba sentado Bruno, tan quieto, como si el aire o la vida no pudiesen moverlo. Era primavera sin duda, el sol se encontraba en el punto más fuerte del día iluminando el mundo y tan reluciente entre el cielo azul rodeado de algunas  nubes blancas como las hojas de papel.  Frente a esa banca estaba una pequeña laguna para nada profunda, tal pareciera que solo era parte del juego  de ese paisaje majestuoso de aquel lugar.  Entre sus manos,  Bruno sostenía un  libro, tal vez el escritor de ese grueso y pesado volumen había derrochado todas sus ideas en el, tan impávido e hipnotizante era la lectura que ni siquiera el canto de aquellos pájaros coloridos sobre el árbol hacían que Bruno apartara sus ojos de el. Las ramas del árbol se extendían sobre la laguna igual de impasible.  Una hoja desprendida por el suave soplido del aire empezó a desc...