Su estatus de burócrata le impedía asistir y hacer lo que socialmente estaba mal por los años noventa. Los actos homosexuales eran reprimidos y esto les hacía ir a satisfacer sus necesidades por otros rumbos lejos de la gran urbe social y moralista. Enrique era un burocrata homosexual casado con Irma por compromiso, juntos tenían dos hijos universitario. Era casi ya media noche en verano, al salir de la oficina de gobierno se dirigió al bar que frecuentaba, un lugar privado y alejado de la ciudad. En el bar, las luces tenues confabulaban con la necesidad de Enrique. Siluetas de personas se dibujaban por todo el sitio. Hombres masculinos, musculosos, afeminados, travestís, discretos, elegantes, de todo lo que siempre se podía observar. Cuando el burócrata llegaba se le colocaba en el mejor lugar, el mas cómodo en donde pudiese observar con libertad.Se encontraba sentado en el sofá rojo con una copa de vino en la mano. Observó alrededor y solo pudo ahogar su mirada en aquel...
Escribo por placer. Docente. Fotógrafo empírico y aprendiz de la vida. La vida es un paseo inesperado.