Ustedes son una rosa y son realmente bellas pero están vacías. No se puede morir por ustedes. Sin duda un transeúnte común creerá que mi rosa se parece a ustedes. Pero ella sólo es para mí más importante que todas ustedes juntas, ya que ella es la rosa a quien yo he regado. Es ella la rosa que escuché quejarse o alabarse, o aun, algunas veces, callarse. Porque, al fin de todo, ella es mi Rosa.
Entrañable, milagrosa, tierna, cautivadora, revolvedora de emociones, así es está magnética obra literaria titulada “El principito” que con su lenguaje sencillo pero elegante, hace que te adentres a un mundo de amor, perdón y esperanza. Una obra llena de luz que Antoine de Saint Exupéry nos regaló para recordarnos que siempre se puede volver a creer en la vida, el milagro de todo.
“El principito” a pesar de que está considerado como un libro infantil es indudable la magnificencia que tiene esta obra para hacernos reflexionar sobre la vida, sobre la naturaleza, sobre la moral pero sobre todo, el valor más importante, el amor.
El Principito nos narra una historia en donde un aviador que sintió caer su sueño de ser dibujante cuando se lo impidieron, entonces creció y se volvió un aviador, pero siempre estaba buscando a personas diferentes, personas que le dijeran que es lo que significaba aquel dibujo que había hecho pero nadie le daba la respuesta que él esperaba. Un día volando sobre su avioneta, se averió y cayó en el desierto de Sahara, ahí es donde empieza la gran historia porque conoce (recuerda) a aquella persona que le cambió su vida completamente, “El Principito”.
Este libro nos lleva por grandes filosofías de la vida, envolviendonos en su complicado pero maravilloso mundo de enseñanzas y vivencias. Los personajes son interesantes y entrañables como el zorro, la flor o hasta la propia serpiente.
Si reflexionamos un poco sobre el amor y la manera en el que el libro lo trata, nos enseña que la vida es única y aunque habemos millones de personas en el mundo, siempre van a existir aquellas personas que se vuelven únicas e importantes para ti mostrándonos que solo se conocen las cosas que se domestican. El tiempo es un elemento vital en la vida, nos deja como ejemplo que el tiempo que hayamos invertido en algo, hará que ese algo o alguien sea importante y valioso para nosotros. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado.
Aunque la palabra domesticar por usos y costumbres, para cuestiones del amor, no suena tan agradable, hay un significado que si podemos rescatar, “convivir con alguien o algo”, es por ello que nos cuenta que si uno se deja domesticar, corre el riesgo de llorar un poco. Esto no es tan solo por el dolor, si no por el amor puro y el agradecimiento que se puede tener con alguien con el que compartes y convives.
Uno de los temas del libro y hasta ahora el que se me hace más enigmático es, aquellas cosas que dicen por ahí que pasan por coincidencias o casualidad, al que yo las llamo Diocidencias. Creo firmemente que las cosas pasan por algo y sin duda, el aviador se topó con el principito para recordarle que no debe dejar de sonreír y ser feliz, mostrarle lo milagrosa y sorprendente que puede ser la vida.
Esta historia la analizo y reflexiono como un viaje del aviador con su niño interior que todos llevamos dentro, ese niño que siempre ha estado ahí y que muchos olvidamos recordar. El niño que ríe, se sorprende, llora, se esfuerza, sueña, y vive.
¿En qué me baso para creer que el principito es el propio aviador? En el que el aviador, cuando era niño, siempre buscaba algo más, algo que le hiciera creer y sorprenderse, veía la vida de una forma diferente, llena de luz, fantasía y milagros. Él de niño decía que las personas mayores nunca comprenden nada por sí mismas y resulta cansado para los niños tener que darle siempre explicaciones, lo mismo decía el principito cuando se topaba con las personas que habitaban cada uno de los planetas al que visitó.
Todo el cuento para mí está basado en las experiencias que fue teniendo el aviador desde su infancia y lo representó por medio del principito cuando estaba en el desierto de Sahara, seguramente, nauseabundo. Un viaje con su niño interior y los esfuerzos que hizo para mantenerse fiel a sus ideas y a su mundo.
“Solo puede verse con el corazón, lo esencial es invisible para los ojos”, una de las frases reflexionadas por el principito en el clímax del cuento que más impacto ocasiona en la lectura y que puede compararse con lo que cuenta el aviador al principio de la historia sobre el dibujo de la serpiente boa que digería a un elefante pero nadie pudo ver lo que de niño trataba de mostrar con su dibujo.
En la investigación que realice con fuentes argumentadas, se encontró que Antoine de Saint Exupéry, era un aviador y de pequeño tenía el cabello rubio así mismo, si lo relacionamos que el protagonista del cuento era un aviador y el autor del libro fue un aviador, concluyó que entra la posibilidad de que entonces el protagonista tenía el cabello rubio de pequeño como el cabello dorado del principito.
Aunque suena un poco peculiar la anterior teoría, hay otras referencias que hacen de esta posibilidad real. Los adultos le dijeron al aviador que dejara de dibujar y que mejor estudiara la geografía, cálculo y la gramática. Cuando el principito le estaba contando a su nuevo amigo la historia por su viaje en diversos planetas, fue encontrando a diversas personas como por ejemplo: un geógrafo, y a un hombre de negocios que siempre estaba calculando.
El aviador era un explorador, conocía lugares y culturas, y a cada persona que conocía le preguntaba qué veía en su dibujo, no encontrando respuestas satisfactorias en adultos serios y envueltos en su agonía; el principito era un explorador en busca de respuestas que tampoco hallaba respuestas satisfactorias.
En este viaje interior consciente o inconscientemente que realizó el aviador podemos encontrar como referencia que el principito, al final de la historia se fue a su mundo para siempre, murió por medio de una serpiente, y cito textualmente “solo un relámpago amarillo centelleó cerca de su tobillo, por breves instantes quedó inmóvil. No gritó. Cayó como cae un árbol: suavemente. En la arena ni siquiera hizo ruido”; al principio de la historia encontramos a un niño, futuro aviador, que realizó el dibujo de una serpiente boa devorando a un elefante pero precisamente con este dibujo de la serpiente, se desilusionó por el fracaso y su sueño murió, cayó como cae un árbol: suavemente. En la arena ni siquiera hizo ruido.
El principito le recordó al aviador el milagro de vivir, el amor de sentir, a ver con el corazón, a qué amar puede provocar el sollozo pero que todo estará bien si tienes fe y la fuerza de seguir tus sueños y forjar tu propio camino con amor.
Todos estos puntos me hacen analizar y reflexionar que el Aviador es el principito. Una persona recordando que la vida es solo una y no debe olvidar sorprenderse cada instante de la vida, reír y soñar, jamás romper los sueños por serpientes que están alrededor. Y que la vida no tiene final. Siempre hay más por explorar.
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