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Hogar de Eros: 2° Parte

Un día más – Aarón – 14:53pm

Ya tiene años. Tendrá como siete años aproximadamente que conozco este lugar, hoy ya no tengo timidez, se va perdiendo poco a poco con el tiempo y con las veces que llegas. Para mí, este es un mundo para venir a perder el tiempo y también para pasar un rato agradable. Siempre que llego pasa algo, jamás me voy sin hacer nada, desde lo más erótico hasta lo más morboso posible.

Hoy ya son casi las tres, abro las puertas y  encuentro el mundo que anteriormente ya había conocido, solo hombres, la única mujer es la persona encargada, subo las escaleras y entre ellas esperan chavos por el placer. Observando, cómo aquél halcón esperando su presa, me preparo. Mi mirada se entrelaza con otra. Me siento en mi cubículo con mi computadora ya encendida y lo sigo observando. Deseoso de erotismo se encuentra ya frente a mí, roza con sus dedos mi piel, mi rostro y mis piernas por arriba del Jersey. En un instante todo se genera, sus labios juguetean con mi cuerpo, con pausas su lengua recorre estimulando  los puntos que me incitan.

Todo empieza por nosotros dos, pero esto es como el fuego, se propaga con tan solo una chispa, los ánimos se extienden y poco a poco la multitud de los corazones que hoy habitan este hogar, se acercan y empiezan a unirse. Moviendo manos, tocando cuerpos, rozando la persuasión, levantando el fuego. Una mezcla de cuerpos frotándose uno con otros. Algunos se protegen, otros no, yo sí.

Empiezo a sentir electrizar mi cuerpo. Me pierdo en el aroma a miel, el sudor escurre por mi piel embarrando cada parte erótica de mi ser.  Cuando mi cuerpo encuentra el roce, froto con más intensidad, mi alma quiere estallar y de repente atrás de mí, siento escombros invadiendo, piel dura y fría oprimiendo el fuego, pero no lo permito.

Observo a mí alrededor y me percató de las miradas de gozo y lujuria disfrutando del espectáculo que estoy dando con las otras siete personas que juegan a amarse. Siento putería dentro de mí, me siento sucio, prostituto, pero no me importa. Mi cuerpo se contrae, los fanáticos a solo observar, están de pie, sus ojos penetran mi carne y solo deslizan sus manos en sus cuerpos en forma rectilínea. 

Al terminar el juego del placer cada quien marcha  por su lado. Bajo las escaleras, pago mi renta y salgo. En este mundo, en este ambiente, existen las infidelidades, pues todo el mundo es infiel y entonces, yo también.


Desde esa perspectiva, desde ese lado, logro olvidar todo. Afuera, a un par de calles me espera mi novio, ya no siento remordimiento. He logrado separar el amor del sexo.

Comentarios

  1. En esta parte se logra conocer más este personaje.. me da un sentimiento extraño waa

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  2. Somos esa experiencia que sólo 4 paredes de un mundo lleno de cuerpos electrizante

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  3. Somos esa experiencia que sólo 4 paredes de un mundo lleno de cuerpos electrizante

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