Ir al contenido principal

Hogar de Eros: 3ª Parte

Cantos al infinito – Pedro – 17:16pm

Sus brazos se extienden en mi  cintura y se amarran, ejerce presión  haciéndome mover poco a poco. Un joven hermoso, un adonis natural haciéndome vibrar de placer con su lengua enroscando la suavidad de mi piel.

Esta noche seguramente mi mujer estará cansada y atareada. Tener una familia no es fácil, atender a tres hijos y llevar el control de la casa es pesado para ella. Todos los viernes, como hoy, me despido de mi oficina y espero que el fin de semana sea eterno. Antes de ir a casa me entretengo en el juego de miradas y la elocuencia de los jóvenes. Soy un hombre adulto escondido con el nombre que me ha protegido: “Pedro”.  Pero eso no me quita el atraer a jóvenes deseosos de adrenalina y sensaciones. Al menos en este lugar no hace falta flores, peluches ni salidas con costos exorbitantes. Este sitio se ha convertido en un refugio para mis desahogos, un hogar para mis cantos lanzados al infinito en forma de placer.

Veo entrar a muchos, estar parado en las escaleras se vuelve tedioso y cansado. Antes de moverme veo a un chico nuevo subir las escaleras y comienzo a devorarlo en mi mente penetrando con mi mirada su rostro pero él me ignora. Me dirijo hacia el lugar que me asignó la chica de recepción y me siento sin señas de éxitos para esta tarde. Empiezo a teclear y busco algún video para ayudarme a desahogar. Unos minutos más tarde  un chico de tez blanca y ojos color negro se sienta a mi lado. Aún estoy vestido pero ya quiero arrojar mi ropa fuera de mi cuerpo. Lo miro a los ojos y le rozo con mis dedos la pierna. Algo atrevido, pero sé que si ambos estamos aquí es para algo. Me mira de reojo y lanza una sonrisa que hace temblar hasta la silla. Es hermoso.

En este momento me estoy prometiendo estrechar mi locura en él. Las cosas ya son diferentes, ahora todo es más directo y firme. Lo saludo sin temor a un rechazo y el solo vuelve a sonreír. De la bolsa de mi pantalón saco un bolígrafo azul, tomo la palma de su mano izquierda y le escribo: ¡TE ESPERO EN EL BAÑO!


Estoy esperando y empiezo a dudar si bajará.  Tengo los Jeans desabrochados y el cierre hacia abajo, una de mis manos juega con la piel de mis pechos  y con la otra me  sumerjo   en un desplazamiento recto muy por debajo del ombligo. Estoy a punto de alcanzar mi meta pero la puerta se abre. El viene con una sed apunto de saciar. Se arrodilla frente a mí, aleja mis manos y empieza a trabajar sobre mi piel con el mismo movimiento que yo tenía.

Sus labios chocan contra mi pelvis haciendo un sonido casi inaudible. Sus brazos se extienden en mi  cintura y se amarran, ejerce presión  haciéndome mover poco a poco. Un joven hermoso, un adonis natural haciéndome vibrar de placer con su lengua enroscando la suavidad de mi piel. Es imposible retardar el momento,  sus labios son deliciosos y su lengua imparable. Trato de mitigar el gemido mientras lo tomo por los pelos fuertemente. Todo acaba, al menos por unos minutos. La puerta se abre  bruscamente  y en la entrada está parado el chico que me había ignorado.


Una hora después, voy rumbo a casa, mi esposa me espera seguramente con la cena lista, mis hijos desean verme y yo deseo bañarme para ocultar el aroma que llevo impregnado en mi piel. 

Comentarios

  1. Apenas tengo la oportunidad de leer tu ultima publicación...con cierta admiración y asco jajaja admiración por la narrativa...asco porque...bueno, la trama de la historia ...tan realista como siempre...

    ResponderEliminar
  2. Wow esto es realmente excitante.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

El principito: un viaje a tu niño interior.

Ustedes son una rosa y son realmente bellas pero están vacías. No se puede morir por ustedes. Sin duda un transeúnte común creerá que mi rosa se parece a ustedes. Pero ella sólo es para mí más importante que todas ustedes juntas, ya que ella es la rosa a quien yo he regado. Es ella la rosa que escuché quejarse o alabarse, o aun, algunas veces, callarse. Porque, al fin de todo, ella es mi Rosa. Entrañable, milagrosa, tierna, cautivadora, revolvedora de emociones, así es está magnética obra literaria titulada “El principito” que con su lenguaje sencillo pero elegante, hace que te adentres a un mundo de amor, perdón y esperanza. Una obra llena de luz que Antoine de Saint Exupéry nos regaló para recordarnos que siempre se puede volver a creer en la vida, el milagro de todo. “El principito” a pesar de que está considerado como un libro infantil es indudable la magnificencia que tien...

Amores eternos

Creo en el amor y en toda la fuerza de voluntad que puede provocar, creo en las personas y en las cosas que pueden llegar a hacer cuando se ama. Creo en el infinito poder del amor porque a través   de él, he entendido que no tienes que entender, solo cerrar los ojos y abrazar con el alma. Referente a alguna relación amorosa con otro persona es vital crear un compromiso, tal vez no sea igual al de todos, pero es importante conocer la opinión del otro ya que esto puede generar confianza y respeto. No todo ha sido malo, no todo ha sido bueno, se ha aprendido y ha dolido. Sucedieron cambios importantes en la vida,  cambios que generaron dolor y pérdida de identidad y es que al final te das cuenta que lo único verdaderamente importante es haberte respetado y amado tal cual eres. No importa si eres  inocente, si eres tímido o poco sociable, lo único verdadero es el amor que se puede crear con el tiempo. Decir que ya no existe nada sería falso, se siente todo porq...

Aquella noche de luna llena

Ese acto quedó estampado en mi cerebro. Tenía temor de ser alcanzado, de ser atrapado y arrestado. Pero no más, temor solo a eso. Para esos tiempos yo aún era muy joven, pero no estúpido.   Aquella noche de luna llena solo sentía el aire golpear mi rostro, fuerte, muy fuerte. Mi melena se alborotaba y en ocasiones no me dejaba ver por dónde íbamos. En ese momento el cielo no estaba tan oscuro, era iluminado por la luna, bella, impasible y majestuosa, esa luna de octubre que tanto impacta y enamora. Era adornada por nubes que se acercaban a ella incesantes, veloces y amenazantes a su luz.  Aquella luna estaba tan roja que parecía bañada de sangre, contemplaba una noche tranquila escondiendo infinitas verdades. A pesar de que andábamos en una motocicleta, papá iba muy rápido, como una ráfaga viviente que va pasando y desaparece en segundos por la calle. Me sostenía a él con mis brazos cruzando su cintura. Estábamos escapando.   Unos minutos antes, lejos de est...